«USTEDES VERÁN LO MALOS QUE PODEMOS SER»
«USTEDES VERÁN LO MALOS QUE PODEMOS SER»
Hermano Pablo
Los restos calcinados de quince chozas humeaban todavía cuando llegaron los soldados. Un olor acre de carne quemada se extendía lentamente, llamando a las hienas y a los milanos. El rebaño de cabras, sorprendido y confuso por lo extraño de la situación, no se resolvía a alejarse de las casas. Dos o tres vacas mugían pidiendo que las ordeñaran, pero nadie les hacía caso. Incendio, ruina, destrucción, desolación era todo lo que se veía en el predio de John Chiriwa, rico hacendado de Zimbabwe, África.
Además yacían desparramados los cadáveres quemados de veintitrés personas, toda la familia Chiriwa, como dolorosa expresión de lo que es el terrorismo, la guerrilla, la matanza. La tragedia había ocurrido en el pueblo de Rushinga, a sólo trece kilómetros de la frontera con Mozambique. Los autores del siniestro habían dejado clavada en un poste una nota escrita en rojo que decía: «En estos días ustedes verán lo malos que podemos ser.»
Estas palabras nos llevan a preguntarnos: ¿Cuán malo puede llegar a ser el hombre? ¿Hasta qué profundidad, o a qué extremo, puede llegar su maldad? ¿Cuál es el crimen más atroz que puede cometer el ser humano? ¿Será matar a veintitrés personas por el puro gusto de matar? ¿Será pegarle a la madre, quemar vivo a un niño, o blasfemar el nombre de Dios?
¿Será el acto más vil, y que represente la mayor iniquidad, estafar a miles de personas de escasos recursos y robarles todo su dinero? ¿Será seducir a una niña pura y manchar su reputación, hiriendo a la vez su corazón? ¿Será mentir, torturar, chantajear? ¿Será envenenar el agua de una ciudad y provocar una epidemia que mate a miles de personas?
¿O será la obra más mala que puede cometer el ser humano hacer pacto con Satanás para secundar sus planes de hacer morir eternamente a la raza humana?
El hecho más malo que puede cometer una persona es no permitir que Dios le purifique el corazón, le quite el odio, la libre del resentimiento, la limpie de la amargura y la libere de la venganza. El no permitir que Dios la purifique, cuando sólo hay que pedirlo y someterse a su divina voluntad, es el peor mal que puede cometer el ser humano.
No seamos culpables de eso. Dios quiere derramar sobre nosotros su amor bendito. Él quiere darnos libertad. No rechacemos su gracia divina.
|
|
Asociación Hermano Pablo Box 100, Costa Mesa, CA 92628, EE.UU. www.conciencia.net. Usado con permiso.
|
|
|
|
Mensaje a la Conciencia Anterior
|
|
|
|