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El diario de un soñador
Segunda parte de un interesantísimo sermón sobre nuestros sueños y como llegar a convertirlos en una realidad.
Italo Frigoli
Hace dos semanas usamos el ejemplo de Florence Chadwick. Ella fue la primera mujer que cruzó a nado el canal de la Mancha entre Inglaterra y Francia.
El día 4 de Julio de 1951 quería nadar entre la isla de Santa Catalina y la costa de California. No logró su objetivo. El problema no era que el agua estaba fría, ni que había tiburones, ni que tenía que estar nadando 15 horas y media.
Tuvo otro problema. La neblina se asentó y ella no podía ver hacia dónde estaba nadando. Estaba a 500 metros de la meta, de lograr su objetivo. Cuando se dio cuenta de lo cerca que estaba de su meta, ella dijo: “No tengo excusas, simplemente no podía ver mi meta. De haber sabido que estaba tan cerca, hubiera continuado nadando. Si alguien me hubiera dicho lo cerca que estaba, no me hubiera rendido”.
Tiempo después lo intentó otra vez. Vino la neblina, pero ella sabía dónde estaba y no se rindió. Llegó a la meta estableciendo un nuevo record mundial, mejorando el anterior en dos horas.
¿Qué es lo que nos motiva a seguir cuando llega la camanchaca a nuestra vida? A todos nos llegarán momentos en que parece que estamos perdidos, que no vemos hacia dónde tenemos que ir, que no sabemos si estamos cerca de la meta o lejos.
¿Qué nos mantiene con vida? ¿Qué nos mantiene con la esperanza de lograr nuestro sueño?
Mire lo que dice Génesis en cuanto a José y su sueño. 39:1 “Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial del Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá”.
Este verso nos habla de lo que sucedió con José cuando llegó a Egipto.
Fue vendido por 20 piezas de plata por sus hermanos a los ismaelitas.
Llega a Egipto, lejos de su familia y sus amigos.
Este soñador está perdido.
Es llevado al mercado de los esclavos y puesto en subasta.
Potifar, el capitán de la guardia del Faraón lo compra y se lo lleva a su casa.
Yo creo que todos estamos de acuerdo que la neblina cayó sobre el sueño de José.
Sin embargo, el siguiente versículo dice así: “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero”.
Estaba en la nación equivocada.
Estaba en Egipto.
Estaba lejos de todo lo que había sido su vida.
Estaba lejos de su sueño.
Nada bueno puede resultar de todo esto.
Sin embargo, Jehová estaba con él y lo prosperó.
Era un esclavo próspero.
Nosotros decidimos si somos soñadores o si somos cazadores de sueños. Esta historia nos muestra la diferencia entre el uno y el otro.
Esta parte de la historia de José nos muestra lo que cada uno de los soñadores ha de pasar. Si usted es un soñador, no se ha de librar de esta etapa. No importa cual es su sueño, usted va a pasar por esta etapa.
Parece como que perdemos nuestro rumbo y nos alejamos de nuestra meta y nunca hemos de lograr lo que en un principio teníamos en nuestro corazón. Se nos transforma en un sueño imposible.
Talvez la canción que más se acerca a esta verdad es la que canta Don Quijote en el musical “El hombre de la Mancha”. Esta canción se ha transformado en un clásico de la música mundial pero a la vez, se ha transformado en lo que yo considero mi himno personal, que describe mi travesía hacia el cumplimiento de mi sueño imposible.
CANCION: SUEÑO IMPOSIBLE.
Un sueño de Dios es la comunicación de su parte que causa que nuestro corazón se una al de Dios y que tomemos la decisión de cumplir con la voluntad de Dios revelada en ese sueño.
Si no ha tenido un sueño de parte de Dios, no se preocupe. Ya viene. En los postreros tiempos Dios reparte sueños a su pueblo.
Cuando llegue ese sueño, déjese llevar por la corriente.
Es como estar en una corriente de agua.
Es una corriente constante de agua en movimiento.
Va siempre en una misma dirección.
Va siempre hacia delante.
Pero lo que quiero hacer énfasis en esta ocasión es la forma cómo el río enfrenta los obstáculos que hay en su trayecto.
La razón por la que hay ruido es porque se enfrenta a obstáculos.
Allí nace el canto del río.
La belleza del río se ve cuando irrumpe contra las barreras.
Allí es donde el agua del río es más blanca.
La belleza de cada sueño se revela cuando se encuentra con obstáculos inamovibles en su camino. Tarde o temprano, todo soñador ha de encontrarse con obstáculos, con rocas en su camino. Como se enfrenta con los obstáculos ha de determinar su usted es un soñador o un cazador de sueños.
En el año 1974, Patty Hearst fue secuestrada por miembros del ejército de liberación Simbionés. Fue secuestrada a punta de pistola mientras se encontraba en su mansión en la ciudad de Berkeley, California.
El día 15 de abril de 1975, esos mismos criminales asaltaron un banco en la ciudad de San Francisco. Cuando la policía miró el video de seguridad de ese asalto, quedaron estupefactos al ver entre los asaltantes a Patty. Era una de ellos. Había participado del robo junto con sus secuestradores. Todos estaban asombrados. ¿Cómo se puede explicar este proceso? ¿Cómo se puede explicar este cambio en su carácter y en su estilo de vida?
La respuesta en realidad es muy sencilla: había enfocado su vida hacia centro de poder.
Ella había estado aislada varios meses.
Había sido abusada y violentada.
Se le había dicho que iba a morir.
Había perdido toda esperanza de ser rescatada y liberada y había creído la mentira que le estaban contando.
Como resultado de ese lavado de cerebro, terminó siendo compañera de sus enemigos.
Eso es lo que nos pasa a todos los humanos. Nuestro corazón se aferra al centro de poder.
Drogas,
dinero,
belleza,
familia,
religión.
Terminamos siendo compañeros de aquellos o aquello que quiere destruirnos.
Es por eso que necesitamos ese sueño de Dios. Porque entonces, nuestro corazón se ha de aferrar de ese sueño. Si no lo hacemos, entonces nuestro corazón se aferrará de cualquier otro centro de poder, centro de motivación, de atención.
Por eso Dios quiere que nuestro corazón esté centrado en el sueño que El nos da, porque es la única fuente de poder que produce vida.
Si nos aferramos del aislamiento,
del temor,
de la amargura,
entonces nos volvemos como nuestros secuestradores, como nuestros enemigos.
El corazón de José cambió radicalmente. Ahora estaba listo para que se materialice su sueño.
Cualquiera puede ser director técnico de fútbol el día después del partido.
Cualquiera puede ir a la iglesia,
orar,hacer la mímica de todos los gestos y movimientos del cristianismo,
pero el cristianismo radical,
el que cambia el corazón,
solamente sucede en las aguas turbulentas de un río que se encuentra con un obstáculo en su curso.
La turbulencia produce un corazón fuerte.
Y el corazón de José cambió radicalmente.
La semana pasada era un flojo.
Esta semana, es próspero.
La semana pasada era odiado.
Esta semana, es amado.
La semana pasada todos tenían que servirle.
Esta semana, el sirve a los demás.
Esta semana, el se inclina ante Potifar.
¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible esta transformación radical?
Yo creo que una de las razones fundamentales es que decidió que no iba a permitir que las circunstancias le roben su sueño. No permitió que los tiempos difíciles le roben su destino. No dejó que las turbulencias controlaran su vida.
El v. 4 y 5 “Así halló José gracia en sus ojos (Potifar), y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía … Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José”.
Algunos de ustedes están tan perturbados porque su hermano le hizo algo que no merecía y por eso, no sirven a los demás.
Esperan cuando Dios haga justicia.
Esperan a que todo se arregle.
Esperan a cuando regresen a casa otra vez.
Talvez no ha de regresar a casa.
Talvez tiene que ir a Egipto.
Si José hubiera esperado a que se hiciera justicia por lo que sus hermanos le hicieron.
Si hubiera esperado a que todo se arregle.
Si hubiera esperado a volver a casa antes de servir a los demás,
nunca se hubiera cumplido su sueño.
Si uno espera, no ha de servir a los demás. Si uno nunca sirve a los demás, nunca ha de tener éxito.
Potifar prosperó porque José trabajaba para él. El vio a Dios en José.
Me pregunto: su jefe, donde usted trabaja,
¿ve a Dios en usted?
¿Es de bendición a su jefe?
¿Dios bendice el negocio de su jefe porque usted está trabajando allí?
¿O las circunstancias de la vida lo han convertido en uno más del montón?
En otras palabras, ¿marca la diferencia?
El v. 23 “No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba”.
No solamente en la casa de Potifar, sino cuando las cosas fueron de mal en peor, igual José prosperaba. ¿Prospera usted en la prisión? En los momentos de extrema dificultad, ¿prospera usted?
Todo lo que hacía José prosperaba. No importaba su entorno, no importaba su circunstancia. ¿Le gustaría que todo lo que hace prospera? En el negocio, en el matrimonio, en la iglesia, con los hijos, todo prospera.
Veamos porqué José prosperaba en todo lo que hacía.
1. Prosperaba en los lugares malos. Prosperidad es una de las palabras importantes de la Biblia.
Gen. 26:12, 13 “Y sembró Isaac (abuelo de José) en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso”.
Deuteronomio 29:9 “Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis”.
En II Reyes 18:7 nos habla del rey Exequias y dice: “Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, el prosperaba”.
III Juan 2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas”.
Esta palabra “prosperidad” o derivados, es repetida 63 veces en la Biblia.
En realidad, una de las definiciones de la palabra es: ser empujado hacia la meta. Ser empujado hacia delante. Ser ayudado hasta lograr la meta.
¿Le gustaría que Dios lo ayudara hasta llegar a su meta en el matrimonio?
¿Le gustaría que Dios empujara hacia delante su negocio?
¿Empujara sus estudios?
¿Qué si Dios lo acompaña en su camino y lo ayuda a llegar al lugar donde quiere vivir?
En realidad, prosperidad tiene muy poco que ver con la cantidad de dinero que tiene en el bolsillo. Prosperidad tiene que ver con el nivel de confianza que tenemos en Dios. Hay los que tienen mucho dinero, pero un corazón lleno de temor.
Mire la diferencia entre la mentalidad de pobreza, que es lo que muchos están ahora enfrentando, y la mentalidad de prosperidad es la siguiente:
pobreza dice; no puedo.
No tengo lo necesario para triunfar.
Soy victima de mis circunstancias.
El riesgo es demasiado elevado.
Prosperidad dice: no importa la circunstancia.
Dios está empujando su propósito en mi vida.
El está conmigo.
El ha de suplir todo lo que necesito.
Entonces, no importa la circunstancia.
No importa si tus hermanos te vendieron.
No importa si terminas limpiando la casa de alguien que no conoces ni amas.
No importa si estás fuera de tu país natal.
No importa si estás en la cárcel.
Uno igual puede prosperar.
¿Cuál es tu circunstancia hoy? Igual puedes prosperar.
2. José prosperó porque Dios estaba con él.
Dios siempre prospera.
¿Qué batalla ha perdido Dios?
¿Cuál es el problema tan difícil que Dios no lo puede resolver?
¿Quién le ha ganado alguna vez a Dios?
¿Qué barrera, qué obstáculo ha parado alguna vez a Dios?
¿Qué cárcel lo ha confinado?
Donde quiera Dios está, prospera y si tu sueño se pega al corazón de Dios, (lo que la gotita pega, nada, nada lo despega) entonces ha de prosperar.
Si Dios nunca es derrotado y usted está pegado a él, ¿Cómo puede fracasar? No puede.
En realidad, si miramos las cosas de cerca, tenemos que llegar a la conclusión que el don precioso de Dios al hombre no es la salvación, ni siquiera poder espiritual, sino que el don precioso que Dios da, es la invitación a estar con él. Nuestro corazón fue hecho para eso, para estar con Dios.
Cuando el ladrón en la cruz le pide que lo recuerde cuando venga a ser su reino, Cristo le contesta algo muy interesante: “hoy estarás conmigo en el Paraíso”. No le dice: irás al Paraíso. “hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Ninguna religión tiene esta oferta.
Ningún dios puede salvar al hombre de esta manera. ¿Sabe quien dijo eso? El rey Nabuconodosor, cuando vio a los 4 que se paseaban en el horno ardiendo. Debían de ser solo 3, pero había 4 y el cuarto se parecía al hijo de Dios.
Durante mis años en el ministerio, muchas veces me han hecho la siguiente pregunta: si Dios es tan poderoso y tan lleno de amor, ¿porqué no interviene, a lo superman y me salva de esta situación? ¿Por qué no es como esos héroes de las películas que llegan a tiempo para evitar el dolor y sufrimiento al bueno de la película?
Porque la prueba más grande de amor es el sufrimiento.
Cuando uno se transforma en padre, nunca más es feliz, porque la única ocasión en que uno es feliz es cuando su hijo es feliz.
Cuando mis hijos están felices, yo estoy feliz.
Cuando uno de mis hijos no estaba feliz, yo no dormía de noche pensando qué le pasa, como lo puedo ayudar.
La forma en que sabemos que amamos a alguien es cuando estamos dispuestos a sufrir con esa persona.
Servimos a un Dios que está dispuesto a sufrir con nosotros.
Ha de estar con nosotros en el horno ardiendo.
Ha de estar con nosotros en la cárcel.
Ha de estar con nosotros en la casa de Potifar.
No nos ha de abandonar.
Si quiere un Dios genérico, un Dios abstracto, entonces nuestro sufrimiento lo ha de derrotar, pero un Dios que nos acompaña en los momentos difíciles, nunca podrá ser derrotado.
El verdadero amor se ha de manifestar en el horno y en la cárcel.
Todo otro amor nos ha de abandonar.
La familia.
Los amigos.
Los compañeros de trabajo.
El dinero que tanto amamos.
La carrera por la que estamos dispuestos a darlo todo, inclusive nuestra moral, todo ellos han de marchitarse y desaparecer.
Dios no nos ofrece una vida sin sufrimientos. Lo que nos ofrece es que cuando llega el sufrimiento, el se queda, no se va.
3. Dios estaba con José porque José era obediente.
Si uno desobedece a Dios, no ha de experimentar su presencia.
La unción de Dios fue levantada del rey Saúl cuando desobedeció. David en el salmo 51 ora que la presencia de Dios no sea levantada de su vida a consecuencia del adulterio que cometió. Isa. 1:19,20 “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada”.
Entonces, cuando la esposa de Potifar comienza a coquetear con José, José la rechaza. Día tras día esta señora le ofrece relaciones aquí y ahora.
Yo creo que uno hubiera podido justificar su acción. Después de todo, ella es la dueña del esclavo y le está dando una orden: ven y duerme conmigo.
Pero José tiene otro concepto de lealtad, de obediencia que es superior. Su obediencia no es limitada a su jefe. Su obediencia va más allá, a su rey. Y es por eso que José le contesta a esta mujer inmoral: “ Como, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios”?
Cuando uno cae en pecado, pierde la prosperidad.
4. José fue obediente porque tenía fe. Tenía fe que la manera de vida que Dios enseña es mejor que la que uno puede idear.
Hay una manera correcta para patear un balón de fútbol.
Hay una manera correcta para hacer un saque en tenis.
Si uno lo hace de otra forma, será similar, pero nunca será suficiente para ser número uno del mundo o ganar la medalla de oro en las olimpíadas.
Dios es más inteligente que todos nosotros juntos. El sabe cómo hacer las cosas en forma correcta. Entonces, si sabemos eso, ¿por qué desobedecemos su voz?
¿Usted cree que Dios nos ha de engañar?
Si alguien viene y me dice: Sharon lo está engañando. Está haciendo cosas para herirlo, nunca lo creería. ¿Por qué? Porque he vivido con ella 33 años y sé cómo es y puedo confiar plenamente en ella. Puedo confiar en ella.
Puedo confiar en Dios. Todos estos años y nunca me ha dañado, nunca ha tratado de hacerme caer, nunca me ha engañado. Puedo confiar en él.
Cuando vivíamos en la parcela, nuestro baño estaba en el segundo piso. Para ducharme, tenía que abrir la llave del agua caliente y esperar como 6 años para que el agua llegue caliente a la ducha. Tenía tiempo para leer el periódico, tomarme una taza de café antes que llegara caliente.
Hay personas que abren la llave del agua caliente mediante la oración de fe. Ponen la mano bajo el agua y porque todavía está fría, deciden que no funciona. No se dan cuenta que el agua caliente está por llegar. No se dan cuenta que la respuesta a su oración está por llegar. Se rinden.
5. Finalmente, José tenía fe porque creía la Palabra de Dios. Dios le había dado un sueño. El lo creyó. Dios había hablado.
Rom. 10:17 nos dice que la fe viene por el oír la palabra de Dios. Si oye, tendrá fe.
Personas que están enfrentando una crisis espiritual, usualmente es porque no leen la Palabra. Dios no les puede hablar.
En medio del dolor y de la circunstancia que hoy es su realidad, lo mejor que puede hacer es confiar en Dios. El le ofrece el más grande de los regalos posibles: su presencia.
No pierda su sueño. No se deje llevar por lo circunstancial. Confíe en Dios. Créale. No lo desilusionará jamás.
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Italo Frigoli es pastor y fundador de la iglesia Jesús Única Forma de Vivir. En 1996 fundó Hosanna el primer club profesional de fútbol cristiano en Latinoamérica
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