Hace poco atrás sólo las Asambleas de Dios preparó más de 5 mil jóvenes para ser pastores y/o líderes en la iglesia. ¿Qué pasó con ellos?
Rocco DiTrolio
Algunas personas preguntan ¿Dónde están los jóvenes ministros que plantarán nuevas Iglesias? Y otros, ¿Adónde están los padres que los enviarán a hacerlo? Pero la verdad es que nos encontramos atravesando una gran crisis. Si no revertimos esta situación, vamos a ser como muchos otros países que no tienen pastores jóvenes. Años anteriores la Unión de las Asambleas de Dios preparó en sus institutos bíblicos (de todo tipo) unos 5000 futuros pastores. ¿Dónde están hoy? Estamos perdiendo una generación de líderes para extender la obra. ¿Cuantos pastores tenemos en nuestra fraternidad menores de 40 años? ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo?
A LOS JÓVENES: Tenemos que orar para que Dios levante jóvenes con llamado.
Hemos orado por obreros para la cosecha. ¿Ellos no quieren pagar el precio? ¿No están dispuestos? ¿Cuál es el problema?
Hay potenciales ministros quieren lo que su pastor tiene después de 25 años de trabajo o matrimonios jóvenes que quieren lo que tienen sus padres después de 25 ó 30 años de casados.
Muchos de los líderes actuales, en el post avivamiento, ahora tienen entre 35 y 45 años y no tienen iglesia. Han dado su esfuerzo en la iglesia local y no tiene nada hoy en día. Dieron sus mejores años dentro de las paredes de la iglesia y no tienen fuerza o deseo de lanzarse hacia un nuevo desafío. Perdieron las mejores posibilidades de entrar en la cosecha.
Escuché a pastores que han dicho “no está preparado” pregunto después de 15 años en la Iglesia trabajando y 12 años de estudios en el Instituto Bíblico quien “no está preparado”. ¿No será que el pastor de ese potencial ministro no está preparado para enviarlo o ha fracasado en prepararlo para que el águila vuele? Oí a otros ministros señalar, “se convertirán en hijos pródigos si se van a plantar una Iglesia” o lo peor, que son “rebeldes”.
A LOS PADRES: Como padres o pastores de años tenemos que empezar a creer en los jóvenes.
Tenemos que proporcionarles oportunidad de ser como nosotros. ¿Por qué no queremos darles las mismas posibilidades que tuvimos? o aún mejores. Somos egoístas y queremos que se queden en casa. ¿Dónde se encuentran los padres-pastores que están dispuestos a enviar jóvenes de 23 años a plantar una Iglesia para 1000 personas?
Hay una falta de pastores modelos que preparen obreros para este nuevo tiempo. Vivimos en un mundo donde la imagen del padre está muy destruida. Sea que los mismos padres están ausente en la casa sean físicamente o emocionalmente. Tenemos una generación de jóvenes que están creciendo sin una imagen de padre en su vida. Ellos están clamando por alguien que sea un modelo para mostrarles el camino.
Aunque parece que no es así. Esta generación está con un deseo fuerte que alguien demuestra una verdadera preocupación para ellos. No por lo que ellos pueden dar sin no por lo que ellos son.
Tenemos que mostrarles el balance entre vivir por “fe” y que pueden salir a trabajar y también salir a empezar una nueva obra. Algunas han pensando si trabajo no estoy viviendo por fe pero no es así. Se puede trabajar y también entrar a la obra de Dios. Lo que uno tiene que perder es el enfoque. Está bien empezar a trabajar y querer progresar en su vida financiera pero igualmente es posible seguir sirviendo a Dios. Hay muchas personas que se preparan en nuestros institutos bíblicos que están trabajando secularmente. No es un pecado sin embargo si no ganamos esta generación para Cristo si es un pecado. Tengo conocimiento de un buen chico que se preparó y volvió a su Iglesia sin tener un pastor que lo anime a salir a la obra y comienzo a trabajar secularmente y hoy en día no esta haciendo nada por la obra. Cuantos tenían un llamado pero volvieron para estudiar en la Universidad un “carrera” pero no están haciendo nada con el llamado que un día Dios puso en su vida. Van a tener que rendir cuentas un día.
¿Dónde están aquellos llamados por Dios para hoy? Pastor, ¿Cuándo fue la última vez que predicaste sobre el llamado? A lo mejor no tenemos personas respondiendo porque no es una prioridad para nosotros de compartirlo. Miramos en la vida de Samuel del Antiguo testamento que no había oído la voz de Dios en su tiempo y Dios lo llamó con voz audible para recibir y responder a su llamado. Creo que es nuestra obligación delante del Señor predicar y hablar del llamado. Si no lo hacemos nosotros, ¿Quién lo va a hacer? También el juicio de Dios va estar sobre nosotros si no lo hacemos. Un día tenemos que rendir cuentas con el Señor de la Mies sobre lo que hicimos con lo que teníamos. Dios ha puesto en nuestras manos jóvenes y personas para formar, preparar y enviar. No debe ser nuestro deseo que siempre se queden en casa con nosotros. Tenemos que soltarlos como un día nuestros pastores nos soltaron para la hacer la voluntad de Dios.
¿Qué haremos para revertir esto?
Hijo/Joven, me parece que Dios está hablando pero no estamos prestando atención a su llamado. Siervos, Vamos a poner atención en el voz de Dios y responder. Me encanta la oración de Isaías respondiendo al llamado diciendo “¿Quien ira?” el decía “Aquí estoy, envíame a mi.” Esto está en el corazón de Dios, el levantar, preparar y soltar obreros para esta última cosecha antes del fin.
Padres/Pastores, el inconveniente no es con Dios y ni siquiera con los jóvenes. El problema reside en que no tenemos padres espirituales para prepararlos y enviarlos. Ellos están viendo nuestro modelo y ejemplo.
Tenemos que reconocer su llamado y ministerio. Soltarlos para hacer algo por la obra de Dios.
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Rocco DiTrolio es Presidente Nacional de VEN. Usado con Permiso.
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